Romántico

 Tranquilo. Caminaba con mis audífonos, bajando por Salvador Allende hacia el terminal.

Había sido un día laboral extenuante y lo único que quería era llegar a casa y prenderme un pito, olvidarme. Dejar de sentir los hilos del titiritero que me explotaba y exprimía mi fuerza laboral.

De pronto, siento un ruido muy bajo, pero persistente, como si se avecinara un temblor, aunque no logro identificar el origen de esta vibración .

Un agudo chillido acompaña una lata humeante que se desplaza por el aire, haciendo brotar un humo picante que vuelve díficil continuar respirando.

En ese momento, y como caído del cielo, un ángel encapuchado contiene el flujo de ese humo tóxico y me ofrece un liquido que restaura la tranquilidad, diciendo: -"hermano, baje pa' Varas y únase a la gente; aquí nosotros vamos a cuidarlo"-.

Sin entender del todo, bajo por la avenida y me encuentro en Calle Antonio Varas a un mar de gente que avanzaba hacia mí.

Me paralizo.

Continuan avanzando y empiezan a pasar por mis costados, haciendo que lo que antes sentí como una estampida de animales salvajes, se vuelva un abrazo gigante.

-"Avancemos, compañero"-. Me dicen.

-"Pero pa' donde van"-. Replico.

Hasta la victoria, siempre.


--SHS--

Comentarios

Entradas populares de este blog

In-justicia

Rollercoaster

Psicología en Halloween