Tema: Los gatos
Un día a la vez
Suena el despertador, señal directa de que ha empezado un nuevo día en mi vida y ciertamente es una dicha para muchas personas, pero no en mi caso.
No siempre tengo la fuerza para
levantarme de la cama, pero apenas logro escuchar el maullido llamándome recuerdo que hay alguien
que depende de mí. Las manecillas del reloj avanzan e inmediatamente siento la presión de
acelerar mi caminar para lograr prepararme un desayuno y llegar a buena hora a mis clases.
Somos cientos los que nos
encontramos apretados en cada estación del metro. Si quisiera mil pesos poada
persona que he visto sonreír ni siquiera podría contar con mil pesos de una
sonrisa mia. Supongo que estoy
igual que el resto, no sé si estoy más atrapadx viendo el celular o en mi
rutina. Estudiar, trabajar,
estudiar y trabajar de nuevo. Ya ni recuerdo la última vez que tuve tiempo para
no hacer nada.
Veo a mis amigos, eso me anima y me
recarga. Por fin estoy estudiando algo que me gusta, pero el miedo a no ser suficiente me desanima.
¿Qué más puedo hacer? que solo continuar con la esperanza de encontrar alguna vez algo que me
reviva.
Han pasado las horas y es momento
de que los estudiantes vayan a casa a hacer quién sabe qué, pero, esa indecisión es un lujo que no me
puedo permitir, es hora de trabajar hasta las diez de la noche. Me cambio de ropa, me instalo en mi
puesto y empiezo “¿Acumula puntos?” “¿Tiene su carnet de identidad para la venta de alcohol?” “Jefa
hay un problema con un precio…” Todo el día, todos los días. Escribir esto solo me deprime más y aunque
pudiera hablar sobre cualquier cosa que se relacione con un gato no puedo hacerlo, supongo que no es mi
estilo. ¿Han escuchado que existen personas felices con almas tristes?
Llego a casa, no alcanzo a ver las
noticias y al otro día tengo prueba de actualidad, supongo que veré un rato mi celular para ver qué cosas
me perdí. Intento responder algunos mensajes, escucho música e intento estudiar hasta las 1 para
levantarme en 5 horas más y continuar. Sé que esto no lo podrás leer, pero quiero que sepas pinta (Mi gata)
que estoy feliz de que existas, por tu compañía y por tu amor.
Por acostarte encima de mí y
seguirme en cada rincón de la casa. Te prometo que si algún día doy el gran salto la mitad de mi sueldo
serán latas de atún y churus de todos los sabores.
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