Se metió al agua con temor. Era una playa de muy difícil acceso, pero visitada por bastantes personas que se aventuraban a caminar horas para llegar a ella, y además, hace tiempo había escuchado que existía esa playa y que en el pasado algunos ancestros habían logrado dar con ella tras viajes a caballo que duraban días. Al ver de frente esos kilómetros y kilómetros de arena, en los que no había nadie; bañados por un agua cristalina, que con su empuje y recoge dejaba entrever alguna estrella de mar cercana a la orilla, y muy a la distancia toninas danzantes que jugueteaban entre sí, entendía los sacrificios realizados en el pasado y en la actualidad. A pesar de toda esa belleza, se metió al agua con temor. Y razón tenía, pues el agua era bastante fría, así que fue dando pasos pequeños e inseguros que acabaron en un agujero insospechado que la hizo caer a toda velocidad y con la sensación constante de estar ahogándose. Lo que vio al finalizar ese descenso resultó indescriptible, pue...